Tengo el documento en blanco abierto desde las tres de la tarde… más o menos. Sé que quiero escribir, pero no sé cómo empezar ni qué es lo que quiero escribir. Ahora sale letra por letra lo que indica mi cerebro a mis manos… veo cómo aparece una por una, y me equivoco, borro y corrijo el error…
Pues quizá eso es lo que tengo que ver… que me equivoco, borro y corrijo… y en la vida, como en esta página, lo más usual será que esto mismo pase… vea usted… cuándo iba a pensar que esto sería sobre lo que iba a terminar pensando…
Precisamente hoy, cuando estoy en uno de los días más difíciles de hace mucho tiempo… preciso hoy que necesito decir algo y no me sale del nudo que tengo en la garganta… y tampoco quería salir como si tuviera un nudo en las manos.
He estado todo el día en este computador. En esta misma posición en la que escribo ahora: acostada boca abajo en mi cama apoyada en el pecho por dos almohadas. He tenido que comer obligada porque ese mismo nudo del que escribí hace unas líneas no me había dejado pasar un bocado desde que me desperté hasta las 8 de la noche… he tenido que llamar a mis amigas para decirles que me siento mal, que necesito que me escuchen y me den un abrazo. He necesitado otra vez la palabra de Linero que me aterriza y me saca estupideces de la cabeza y del corazón.
Hoy ha sido el día de la montaña rusa… del vértigo y la adrenalina en cada subida y bajada… hoy ha sido de esos días que quisiera borrar y corregir, justo como hago con los errores que tengo en esta página que ya no está en blanco. Pero en el tiempo no pasa lo mismo… el tiempo que pasó, pasó y ya el de hoy fue perdido.
Todavía me siento, acomodo ahora el portátil en mis piernas que están cruzadas, recogidas… tal como está mi corazón… con un cruce de cables y encogido de asombro y miedo. Las almohadas ahora no apoyan mi pecho… sirven de complemento de escritorio para escribir estas líneas en otra posición.
Dije que no iba a llorar más. Pero las lágrimas se me salen solas. Estoy tranquila, respiro, trago saliva… pero siguen saliendo… las manos me han recordado ahora al “aragán” con el que secábamos el piso en casa cuando estábamos pequeñas y había llovido mucho… confieso además que cuando dejo de escribir y leo las líneas anteriores a la actual, me dan muchas ganas de llorar… pero de llorar en serio, y me entra una presión que va desde el estómago hasta los ojos… no sé si ahora estoy explicando bien lo que siento… creo que me he vuelto a confundir…
“Apoyando a quien se lo merece… Dios guarde a las mariposas” ha escrito en mi muro de facebook mi amiga Giselle. Y siento en mi corazón una cosa rara… indescriptible. Siento como si todos los que me han escrito, llamado o buscado de alguna forma, me estuvieran dando un abrazo y me regalaran su compañía y su “no estás sola”.
La verdad es que he pasado por unos días muy feos. Difíciles, llenos de miedo y melancolía en la más clara de sus expresiones. Yo no soy así. Hará parte de mi grandeza reconocer que he necesitado palabras exactas en momentos exactos… y gracias a Dios han llegado. Que hubo alguien que me hizo daño, que mi corazón necesita reconstrucción, que es necesaria la sacudida para volver a encontrar la paz. De nada de eso tengo duda… pero tampoco dudo en que los colores volverán a salir en mis alas… finalmente a esta mariposa le han tocado vientos fuertes, y salvajes que le han regalado ímpetu a su vuelo… y después de ellos siempre ha llegado la mano divina que me eleva más allá de los aires y me recuerda que estoy ahí, en un lugar especial de ese Corazón que nunca jamás va a mentirme, a traicionarme… y que me acompaña en cada aleteo de mi vida.
Ya veo que mi hoja no está en blanco. He escrito, me he equivocado y he corregido. Seguramente muchos errores vienen en estas líneas pero finalmente así pasará también en la vida real: hay situaciones que no sabré que han pasado… quizá puntos mal puestos, comas obviadas… pero al final, un texto escrito con el alma… como la vida misma.
2 comentarios:
Se me hace difícil leer estas líneas e imaginarte a ti, una mujer que se caracteriza por su constante alegría y esa sonrisa encantadora, en una situación tan triste, pero también normal y comprensible: a todos nos ha pasado y nos seguirá pasando. Tal vez, ahorita esas frases de cajón de las amigas sirvan de ánimo para sacarte de ese estado en el que te encuentras. Yo también hace poco pasé por esto, de hecho, ya lo hablamos, y por eso te entiendo perfectamente. Simplemente, quiero decirte una vez más, que nadie, pero nadie, debe ser causante de opacar esa sonrisa tan bonita y apagar esa espontaneidad y alegría que te hace única! Es difícil, sí, pero hay que poner de nuestra parte, sacar energías de donde no las tenemos, mirar hacia adelante y vislumbrar un camino lleno de oportunidades y no quedarse estancado viendo fracasos, tristezas y derrotas que deben quedarse atrás. Te mando un abrazote inmenso, como te lo mereces, y así como me lo han dicho a mí: TÚ VALES MUCHO!!!! Y tal vez, esas personas que nos provocan esos momentos amargos no nos merezcan cómo pensábamos. :)
corregir es lo mejor que se puede hacer para poder seguir viviendo. cada vez que se corrige se crece eres una guerrera extiende esas alas y sigue volando!
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