A veces me da miedo el silencio.
Prefiero la presencia,
la carcajada,
el escándalo armónico.
A veces,
extraño una mano pasándose en mi cabello,
un beso en la frente para los dulces sueños
y el abrazo de media noche.
Me da miedo el silencio
porque es el momento preciso
para tomar decisiones,
cerrar los ojos
y lanzarse al vacío
esperando volar.
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